
Quien tiene los pechos excesivamente grandes está (mal) acostumbrada a que se refieran a ella por sus grandes pechos, a veces de manera despectiva.
En la mayoría de los casos, además, acompañando la frase con un gesto de manos situándolos en el cuerpo, como si no hubiera quedado suficientemente claro.
Sin duda, no era el caso de Santa Águeda, pero esta semana ya que celebramos así el día de la Mujer, me inspira escribiros sobre un interesante testimonio que leí hace un tiempo en el periódico The Guardian. En él os veréis muchas de vosotras reflejadas y las/los que no, seguro que después entenderéis mucho mejor la decisión de una mujer a hacerse una reducción de pecho.
¿Cómo se vive con una talla XXL de pecho?
Sólo quien lo vive o lo ha vivido lo sabe.
“La de las tetas grandes”
«No es de extrañar que mis pechos y yo hayamos tenido una complicada relación”, explica la afectada, quien comenta que la forma y tamaño de sus voluminosos senos ha ido cambiando con el paso de los años, especialmente después de dar a luz: “Actualmente, a los 34 años de edad, soy la no tan orgullosa propietaria de un par de tetas que sobresalen por mis costados como un adorno de tarta obsceno. Este año, he perdido 19 kilos y medio de peso, pero bajé sólo una talla de copa. Estoy hecha de esta manera, no lo hago a propósito”.
Tiene una amplia lista de adjetivos para describir a sus pechos: engorrosos, voluminosos, enormes, difíciles de manejar, fuertes, desproporcionados… En ocasiones, “avergonzada”, asegura que no le hacen sentir “bendecida, femenina, segura ni atractiva”.
Pero no siempre ha sido así. A lo largo de su vida también ha encontrado momentos en los que ha sacado beneficios de su voluminosa delantera: “Apretar mis codos mientras me inclinaba sobre la barra en un bar que estaba lleno se traducía en que nos sirviesen rápidamente”, recuerda.
De uso y disfrute público
De la misma manera que la gente toca el vientre de una embarazada sin pedir permiso, los pechos grandes son a menudo tratados como una propiedad pública. He escuchado conversaciones abiertas de personas desconocidas en bares planteándose cosas como ‘¿de qué tamaño serán?’ o ‘¿son de verdad?’. Estoy bastante segura de que mis pechos han sido rozados y exprimidos ‘accidentalmente’ muchas más veces que los de una mujer con una talla dentro de la media”, relata.
Situaciones cotidianas de muchas mujeres
Estas son sólo algunas de las situaciones a las que se enfrenta una mujer con los pechos más grandes de lo normal.
Pero hay muchas más que no se reflejan aquí, como, por ejemplo: vestirse, encontrar sujetador acorde, problemas para dormir…Por no hablar de que casi nadie te mira a la cara al hablar.
El estado de ánimo de esta mujer, como el de muchas mujeres, depende directamente de la fase social en la que se encuentran sus pechos.
También por salud
Independientemente de lo que la sociedad diga de tus pechos, una mujer tiene que vivir a gusto con su cuerpo.
Cuando a esa talla XXL se le suman años, el problema toma unas dimensiones distintas. Surgen problemas de salud como son dolores de espalda, dificultad de movimiento, erupciones dolorosas bajo cada uno de los pechos, etc.

Reducción de pecho, por dos razones de peso.
Cuando una mujer toma la decisión de reducirse los pechos, no es por lo que los demás dicen o dejan de decir de sus pechos, sino por una misma.
Es verdad que esos pechos desproporcionados le han podido condicionar la vida, como hemos leído, pero tomar la determinación de operarse y reducirse los pechos es el resultado de muchas cuestiones y situaciones, todas ellas muy meditadas.
Por mi experiencia profesional, en la mayoría de los casos, el principal motivo es salud y el segundo, mirarse al espejo y sonreír. Más que suficiente.
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