Puede que te estés planteando hacerte algún tratamiento o cirugía estética. Lo principal para esto es que estés completamente seguro y decidido a hacerlo. Someterse a un tratamiento facial o corporal no marcará nuestra vida y no es una decisión tan importante pero una cirugía estética, a pesar de que siempre nos va a aportar un bienestar a medio y largo plazo, necesita una seguridad tanto por parte del paciente como del profesional.
¿Qué preguntarte a ti mismo?
Son muchas las preguntas internas que debemos hacernos antes de una cirugía estética para averiguar si realmente lo estamos haciendo por nosotros, por nuestra familia o por la sociedad. Tienes que tener claro siempre debe ser por ti. Una mejora estética nos tiene que aportar ese bienestar interior que venimos buscando hace mucho tiempo. ¿Verte mejor resolverá esa «infelicidad» con la que convives desde hace tiempo?
“El bienestar por encima de todo”. Así de rotunda se manifestó la juez Mercedes Alaya en las pasadas Jornadas Hispalenses de Medicina Estética y tiene toda la razón.
¿Qué esperar de tu alrededor?
Tu familia, tus amigos, tu entorno más cercano, representan un papel importante en tu decisión (aunque no prioritario). Contar con un apoyo moral antes, durante y después de la intervención nos hará sentirnos mucho más seguros. Si ya has tomado la decisión, pregúntales y ten en cuenta su parecer pero no dejes que la cambien, solo que la completen. Tu felicidad tiene que ser la suya también y quien te quiere estará a tu lado en todo momento.
¿Qué exigir a tu cirujano?
El resultado de una operación estética es directamente proporcional a la cualificación y profesionalidad del cirujano en el que vayamos a confiar. Por eso es de suma importancia, buscar con tranquilidad y elegir un cirujano que garantice el mejor resultado. Para ello te contamos las diez claves que tienes que tener en cuenta:
1. Tenga la titulación específica que no es otra que médico especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Este título debe de ser oficial, es decir otorgado u estar homologado por el Ministerio de Sanidad.
2. Que sea miembro de SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Una sociedad fundada hace más de 60 años con la finalidad de ofrecer a los pacientes la mejor calidad y los más altos niveles de profesionalidad.
3. Desconfiar de los precios “low cost”. La salud no tiene rebajas y una cirugía estética tiene un precio que garantiza tu salud. En este caso la frase “lo barato sale caro” cobra todo su sentido.
4. La experiencia debe ser u punto muy a tener en cuenta por la paciente. Cuánta más experiencia tenga el especialista en intervenciones estéticas más confianza nos aportará en cuanto a su buen hacer.
5. Trato personalizado y de confianza. Desde la primera visita, el especialista debe de aportarnos confianza y seguridad, así como un trato y un ambiente cercano en el que el paciente se sienta cómodo. El paciente tiene que sentirse escuchado y bien asesorado por el médico que le aportará la mejor solución para su requerimiento estético.
6. Busca naturalidad y evita falsas expectativas. Un buen profesional siempre se guiará por la naturalidad y apostará por la armonía de tu cuerpo o rostro. Evita acudir con una idea preconcebida en un cuerpo que no es el tuyo porque te creará falsas expectativas.
7. No te quedes con dudas. El cirujano es la única persona que puede solucionar cualquier duda que quede ante una intervención, por insignificante que te parezca. No acudas a internet para resolverlas, cada persona tiene unas necesidades diferentes y tu caso debe ser estudiado y asesorado únicamente por el profesional en el que has puesto tu confianza. En las diferentes consultas tiene que quedarte claro
- Posibles riesgos
- Resultados
- Pruebas preoperatorias
- Lugar de la intervención
- Equipo médico
- Duración de la intervención
- Tiempo de recuperación
- Tratamiento posterior.
8. Exige que la intervención se realice en un centro hospitalario y con equipo médico autorizado y capacitado para este tipo de intervenciones.
9. El antes y el después. Es importante asegurarse que el mismo cirujano se va a hacer cargo de todas las revisiones posteriores a la intervención, teniendo el mismo interés que antes de realizarla.
10. Establece una fecha. Después de toda la información que te ha proporcionado el especialista, revisa tu agenda y ponte una fecha real en la que puedas someterte a la operación sin estrés y teniendo en cuenta el tiempo de recuperación de la misma. Esto te tranquilizará y hará que te marques una meta real. No te dejes llevar por las prisas.


